El Foro de Davos 2026 ha consolidado la «volatilidad estructural» en el transporte marítimo como el nuevo paradigma del comercio global, impulsando una paradoja donde la incertidumbre política y las nuevas regulaciones ambientales presionan los costes logísticos al alza a largo plazo, mientras que la actual sobrecapacidad de la flota marítima mantiene los precios de los fletes spot en una tendencia bajista inmediata. Para las empresas españolas, esto significa que la optimización de costes ya no basta: la supervivencia depende de la resiliencia operativa y la flexibilidad contractual para navegar en un mercado donde el 74% de los líderes ya prioriza la agilidad sobre el ahorro lineal (según el informe Global Value Chains Outlook del WEF).
Preguntas resueltas en este artículo
- ¿Cómo afectan los acuerdos de Davos a las tarifas de transporte?
- ¿Por qué los precios de los fletes bajan si hay conflictos bélicos?
- ¿Qué diferencias hay actualmente entre las rutas de Maersk y CMA CGM?
- ¿Cómo impacta la captura de Maduro en el transporte de energía?
- ¿Qué sobrecostes implica la nueva normativa EU-ETS para los buques en 2026?
El panorama global al cierre de enero de 2026 es una montaña rusa. La volatilidad extrema no es un bache pasajero. Es el nuevo asfalto sobre el que circulamos. En Kokargo observamos una fractura del sistema global. El comercio se parte en bloques liderados por Estados Unidos y China. La incertidumbre manda.
Davos y el tablero de las alianzas comerciales
El Foro Económico Mundial ha sido un hervidero de diplomacia directa. Estados Unidos retiró recientemente su amenaza de aranceles a ocho naciones europeas tras reuniones clave con la OTAN. El problema es que el comercio se usa ahora como arma política. No se busca solo economía, se busca control. Esto genera una desorientación total en los mercados financieros. Diversos expertos advierten que esta estrategia afecta directamente a los bolsillos de los propios ciudadanos estadounidenses, ya que los aranceles actúan como un impuesto sobre el consumo interno. España, como parte de la UE, vive pendiente de estos hilos. Un movimiento en un despacho de Davos puede encarecer tus importaciones mañana mismo.
Además, asoma «la madre de todos los acuerdos»: un tratado de libre comercio entre la UE e India. Este impulso hacia el sur de Asia, que abre un mercado de 2.000 millones de personas, se complementa con la reactivación estratégica de los acuerdos con el Mercosur. La UE busca sellar estas alianzas para reducir la dependencia de China, diversificando las cadenas de suministro hacia América Latina y el Indo-Pacífico para asegurar el flujo de materias primas críticas.
Nuestra solución: no pongas todos los huevos en la misma cesta. Diversifica tus proveedores geográficamente. La dependencia de un solo bloque es un riesgo inasumible hoy. Debes ser ágil para reorientar tus compras si la política tensa la cuerda.
Inestabilidad en rutas críticas: Venezuela y Oriente Medio
La tensión en el hemisferio occidental ha escalado tras la captura de Nicolás Maduro. La administración estadounidense ha intensificado la incautación de al menos siete petroleros vinculados a tráficos venezolanos, operados principalmente bajo banderas de conveniencia o asociados a redes de transporte de Irán y Rusia para eludir sanciones. Esto añade una prima de riesgo inevitable a los fletes de tanqueros. En Oriente Medio, la coalición liderada por EE. UU. y el Reino Unido sigue atacando objetivos hutíes para intentar asegurar el Mar Rojo. El Estrecho de Ormuz está bajo vigilancia máxima.
A España esto le afecta directamente en el coste energético y en la seguridad de paso de las mercancías que vienen de Asia a través del eje Ormuz-Bab el-Mandeb-Suez. La ruta es vital: el petróleo y gas natural licuado (GNL) salen del Golfo Pèrsico por Ormuz, cruzan el Mar Arábigo y entran al Mar Rojo para llegar al Mediterráneo. Si el paso de Ormuz se bloquea, el flujo energético hacia puertos como Barcelona o Algeciras se corta de raíz, obligando a rodear todo el continente africano. El tiempo de tránsito se dispara y los costes se vuelven insostenibles.
Nuestra solución: planifica tus stocks con mayor margen de tiempo. No confíes en el «just in time» tradicional. En Kokargo recomendamos aumentar los inventarios de seguridad para productos críticos. Es mejor pagar un poco más de almacenaje que sufrir una rotura de stock por un conflicto geopolítico.
La división del Mar Rojo: ¿Suez o el Cabo de Nueva Esperanza?
Hay una brecha estratégica entre las navieras. Maersk ha vuelto al Canal de Suez alegando seguridad. En cambio, CMA CGM prefiere la cautela y rodea África por el Cabo de Buena Esperanza. El problema es la disparidad: volver a Suez reduce el tránsito 15 días, pero el desvío por el Cabo hace que se absorba el exceso de oferta de barcos.
Nuestra solución: exige flexibilidad en tus contratos. No te ates a una sola ruta o naviera. La orquestación de redes es la clave. Debes poder cambiar de ruta según evolucione la seguridad diaria. Nosotros te ayudamos a elegir el trayecto más sensato según la prioridad de tu carga.
La paradoja de los fletes: precios a la baja pese al riesgo
Es curioso. Mientras en Davos hablan de costes altos, los fletes caen. El Drewry World Container Index bajó a $2.107 por FEU a finales de enero. ¿Por qué ocurre? Hay demasiados barcos nuevos. Hay sobrecapacidad. Las navieras intentan frenar la caída con «blank sailings» o cancelaciones de escalas. En febrero veremos 63 cancelaciones frente a las 27 de enero.
Nuestra solución: aprovecha las tarifas spot bajas ahora, pero mantente alerta a las cancelaciones. Las navieras quitarán barcos para subir el precio. Monitoriza tus salidas semanalmente para evitar que tu contenedor se quede en tierra por una cancelación repentina.
Sostenibilidad y nuevas reglas de juego
Durante la sesión del Global Value Chains Outlook 2026, que contó con la participación de líderes de la OMC, comisarios de comercio de la UE y directivos de las principales alianzas logísticas mundiales, se ha confirmado que Davos ha acelerado la descarbonización como pilar de la resiliencia estratégica. Ya no es solo ética, es supervivencia operativa. El mercado de buques eléctricos vuela hacia los $18.390 millones para 2032. El problema inmediato es el coste del cumplimiento del EU-ETS. Desde este enero se incluye el metano y el óxido nitroso. El coste por tonelada de combustible podría subir un 72,6% interanual.
Nuestra solución: empieza a medir tu huella de carbono ya. Las normativas europeas no van a dar marcha atrás. Optar por transportes más limpios no es solo ética, será una necesidad para evitar multas y sobrecostes arancelarios en el futuro cercano.