El océano en crisis: cómo la geopolítica y el clima redefinen el coste de navegar

El transporte marítimo ha entrado en una fase de turbulencias, y la estabilidad global se ha roto. Hoy, una peligrosa confluencia de factores desafía la logística internacional: conflictos geopolíticos, la crisis climática y la aparición de nuevos costes regulatorios.

La semana pasada, exploramos un panorama que mostraba señales de alivio, con una posible tregua en el Mar Rojo y una recuperación incipiente del tráfico en Panamá. Sin embargo, el panorama ha cambiado radicalmente: aunque el riesgo directo se haya estabilizado en algunas zonas, la inestabilidad global se ha reestructurado, mutando hacia costes permanentes y riesgos crónicos. Este informe actualiza nuestra perspectiva, pues la fiabilidad ha caído de nuevo: la crisis hídrica en Panamá persiste, mientras que los costes fijos se disparan por la regulación de carbono de la UE. La contratación a largo plazo ahora exige una prima por seguridad, demostrando que la resiliencia es más necesaria que nunca.

Para Kokargo y nuestros clientes, la lección es clara. La planificación debe integrar nuevos costes estructurales y debe diversificar rutas. El concepto central es la resiliencia, entendida como la capacidad de un sistema (una ruta de suministro, un itinerario de viaje) para absorber impactos inesperados, como el cierre de un canal o la subida repentina de una prima de seguro, y recuperar su funcionalidad en el menor tiempo posible. Esta nueva mentalidad requiere planificación proactiva, valorando la adaptabilidad y la capacidad de pivotar rutas rápidamente por encima de la mera optimización del coste mínimo. Por lo tanto, la resiliencia es la divisa más importante en el nuevo mapa marítimo mundial.

A continuación, desglosamos las principales tendencias. Estos cambios redefinen el futuro de los viajes y el comercio por mar e impactan directamente en la planificación de cualquier gran viaje.

El precio de la sostenibilidad: el impuesto al carbono de la UE (EU ETS)

La Unión Europea ha convertido su compromiso climático en un coste operativo fijo que afecta a cualquier embarcación que toque puertos europeos, ya sea un portacontenedores gigante o un crucero de lujo.

La Noticia: se espera una subida inminente. Los recargos por la Tasa de Carbono de la UE (EU ETS) subirán aproximadamente un 43%. Esto ocurrirá en el primer trimestre de 2026.

¿Qué está sucediendo? La regulación se endurece rápidamente, pues el periodo de transición inicial del EU ETS finaliza. En 2025, solo cubría el 70% de las emisiones de CO2, permitiendo una internalización gradual del coste. Sin embargo, a partir de enero de 2026, la cobertura se expande radicalmente, ya que el sistema cubrirá el 100% de las emisiones de CO2 y también incluirá otros Gases de Efecto Invernadero (GEI) de alto impacto, como el metano y el óxido nitroso. Esta inclusión de GEI adicionales amplifica la base de cálculo, siendo un factor clave que impulsa el aumento del recargo. La UE completa así la integración del transporte marítimo en su política climática, eliminando cualquier exención residual y estableciendo la descarbonización como una prioridad económica ineludible.

Esto no es un coste de combustible volátil, sino una tasa estructural y legalmente obligatoria. Para cualquier naviera, los costes de operar en Europa suben de forma permanente, incentivando la modernización de flotas hacia motores menos contaminantes y trasladando, consecuentemente, ese coste al cliente final.

La geopolítica en alta mar: la volatilidad del crudo

Los conflictos localizados tienen el poder de paralizar o encarecer el tráfico marítimo global, ya que afectan directamente al coste de la energía que mueve todos los buques.

La Noticia: un ataque con drones golpeó una estación de bombeo de oleoductos en Rusia. Esto redujo los flujos de crudo de Kazajstán y se suma a las investigaciones sobre incendios en petroleros sancionados en el Mar Negro.

¿Cuál es la conexión? Ambos incidentes reflejan la inestabilidad geopolítica. La respuesta del mercado es instantánea: los futuros del crudo Brent, que dictan el precio del combustible marino (búnker), subieron un 0,6% tras la noticia. Cualquier escalada de tensión dispara los costes de combustible más altos para toda la industria naviera; además, la tensión en regiones clave dispara las primas de seguro marítimo por riesgo de guerra. Esto encarece el flete de mercancías esenciales y afecta los presupuestos operativos.

La paradoja de Panamá: la crisis hídrica y los retrasos crónicos

El Canal de Panamá es el atajo del mundo, pero ahora simboliza la vulnerabilidad de la infraestructura global al cambio climático.

La Noticia: los buques más grandes sufren retrasos. Hablamos de NeoPanamax en la ruta crítica Asia-Costa Este de EE. UU. Los retrasos son de entre 3 y 6 días debido a las restricciones.

¿Por qué está pasando? La sequía prolongada y extrema ha afectado a la Cuenca del Canal de Panamá. La Autoridad del Canal se ha visto forzada a mantener restricciones persistentes y estrictas, afectando el calado y el número máximo de tránsitos diarios. Los buques NeoPanamax son los más afectados, ya que sus grandes dimensiones exigen un volumen de agua considerablemente mayor en cada ciclo de las esclusas. Esta gestión crítica del agua provoca ineficiencia, haciendo que las rutas por Panamá sean crónicamente más lentas y menos fiables.

Impacto en la Navegación: la crisis obliga a desviar capacidad hacia rutas más largas. Se usa el Canal de Suez o el Cabo de Buena Esperanza. Esto incrementa el tiempo de tránsito (Lead Times) y eleva el consumo de combustible global. Subrayamos un punto: el clima es un factor crítico de riesgo operativo para cualquier itinerario marítimo planificado.

Estrategia: la resiliencia es la nueva certeza

La era de los fletes mínimos ha terminado. El mercado internaliza el riesgo, tratándolo como un coste fijo.

La Noticia: el Índice Xeneta (XSI®) muestra un leve aumento global. Afecta a las tarifas de contratos a largo plazo.

La Nueva Mentalidad: las tarifas a largo plazo se mantienen firmes porque el mercado está dispuesto a pagar una prima de riesgo operacional a cambio de certeza y resiliencia. El enfoque ha cambiado: los contratos no se basan solo en la economía de escala, sino que ahora incluyen la cobertura contra la volatilidad geopolítica y las interrupciones climáticas. Los cargadores valoran la garantía de espacio y la fiabilidad del servicio por encima del precio spot(inmediato) más bajo. Esta prima garantiza la estabilidad del flete, evitando, por ejemplo, que se dispare por un conflicto o que la mercancía quede varada sin alternativa en Panamá. La seguridad de la cadena de suministro se ha vuelto una característica premium que impulsa el alza de los contratos anuales.